LA LITERATURA Y EL CANON ¿LA VARA DE MEDIR EN EL ARTE Y LA CULTURA?

Los términos Literatura y Canon han variado a través del tiempo, y existen controversias a nivel teórico sobre lo que debe considerarse Literatura, o lo que implica en sí un texto literario, y los componentes intrínsecos o extrínsecos de la obra. Si la obra es universal con significancia en todas las épocas o si obedece al carácter del autor, sus vivencias y su entorno.

Por otro lado, está el canon literario, que es una cuestión antigua, y aunque ya existían inconformidades y críticas se retoma el tema con fuerza a partir del libro El canon occidental (1995) del estadounidense Harold Bloom, donde hace fuertes comentarios sobre las formas de hacer las selecciones de obras o escritores, y dejar a un lado a otros tornándose una gran polémica en la actualidad.

En el presente trabajo se han revisado tres lecturas importantes referente a los siguientes aspectos: definición diacrónica del término literatura (Domínguez Caparros, 2010); las tendencias que tienen como epicentro el hecho literario (Ceserani, 2004) y la visión panorámica, teórica y critica sobre los conceptos esenciales de los estudios literarios (Llovet, et al 2005). Las lecturas han brindado una perspectiva histórica y amplia de la evolución de la definición de lo que es la Literatura y las problemáticas a las que se ha enfrentado e inclusive aun lo hace, y sus metodologías científicas de abordaje.

Mi reflexión la centraré en dos puntos esenciales: a) reconocer a la Literatura caracterizada por una alta calidad estética diferenciada de la Literatura de masas y consumo masivo; b) el de su valor intrínseco vs extrínseco; y c) el canon literario como un legado que en su momento se justificó su existencia, pero que en la actualidad deben realizarse revisiones respecto a la forma de enlistar las obras o bien tomar un giro hacia otras formas de selección, muchas de la Literatura contemporánea quedan fuera, inclusive aquella que nunca fue considerada como obra literaria de relevancia, sino épocas después.

Empezaré con una pregunta ¿qué es lo que hace que una obra escrita sea considerada Literatura?, Llovet señala las dos grandes tendencias que se enfrentan en el estudio de la Literatura y su definición a partir del siglo XX hasta la actualidad, y que provienen de la historia y de la lingüística. La primera se concentra en las determinaciones externas de la obra literaria, y la segunda se preocupa de los procedimientos de orden verbal, y son quienes realzan a la Literatura como arte, a diferencia de las otras formas de uso del lenguaje. (31).

La palabra Literatura fue evolucionando en el tiempo, la primera manifestación literaria que se conoce surge desde Aristóteles en Hablemos de poética texto teórico considerado de gran importancia porque ya se menciona sobre definir el arte de la escritura, y de las cualidades de la poesía que es la imitación, porque con la imitación se adquiere conocimientos y se complace re-conocer lo que ya se conoce. Además, introduce el termino de verosimilitud, el hecho de contar lo que pudo haber ocurrido, dentro de lo real. Los Clasicistas como López Ponciano, tratan de recuperar la doctrina Aristotélica, dándole valor al lenguaje, este término comienza a insertarse, ya no se trata solo de saber leer, y escribir, ahora se contempla el uso del lenguaje, que muchos siglos después la teoría psicoanalítica de la otra interpretación referido al individuo sujeto eh la estructura de la Cultural

Con la secularización comienza una transformación en las sociedades que influyen notablemente a las producciones filosóficas, del arte y de la literatura « […] la convicción de que el ámbito de la creación artística, como otros, no está al servicio de ninguna exigencia teológica, sino que aquella sólo debe responder ante sí misma y ante su creador individual enteramente libre […] » (Llovet, 43). Al desprenderse el arte del poder divino o político, se automatiza y queda bajo la condición única del artista, y es en el momento que surgen los estudiosos de la Literatura, los teóricos y críticos literarios, los que ya no van a valorizar la obra a través de la historia, sino a rever su valor en los componentes internos, estructurales y funcionales de la misma, es decir sus elementos intrínsecos, que son los que se mantienen actualmente, sin borrar los elementos extrínsecos, porque de igual manera la obra es sostenida por la historia y su entorno.

Con estos acontecimientos, y en la búsqueda de una definición precisa para renombrar la obra literaria, separándose de lo que hasta el momento se consideraba Literatura, surge la denominada Literariedad, ¿cuál es la condición que debe tener una obra, para que sea considerada obra literaria?, por primera vez se delimita su objeto de estudio. A comienzo del siglo XX, el formalismo ruso, forman el Circulo Lingüístico de Praga, y uno de sus más fuertes representantes fue R. Jakobson que indica que «existe una diferencia en el uso del lenguaje entre una función de comunicación y una función poética, en la que el lenguaje está dirigido hacia el signo en sí mismo» (Llovet 44), lo que intenta decir es que la función poética es netamente Literariedad porque está sujeta a lo literal, su riqueza o valor está en el signo mismo de la palabra la que no puede ser cambiada, porque perdería su valor estético y significado, dejando de lado su contenido ideológico, habla de la función poética que la hace diferente a otros discursos, que no depende de la interpretación del lector, sino que hay una intencionalidad en el escritor, se podría decir que existe un voluntad de estilo, varias formas lingüísticas utilizadas para el deleite del lector de naturaleza estética, en relación al planteamiento aristotélico. Se genera un lenguaje literario destinado a la perdurabilidad. Jakobson hace muchos cambios, intenta separar un discurso literario del discurso común. En este contexto se me ocurre la obra Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, considerada como un clásico, la obra se mueve entre la novela, el ensayo, y la poesía, aunque la obra nos lleva a recorrer la historia antigua, se establece con sus propias estructuras, sin la intención de enseñar, sino del disfrute del lector sobre su poética, narración y ficción.

Siguiendo este recorrido de la Literatura, asoma el funcionalismo literario, la función que debe tener la Literatura, lo que debe hacer, en su desarrollo temporal forma parte del materialismo histórico, y por su concepción, forma parte del materialismo dialéctico. En este sentido afirmaría que las teorías críticas filosóficas entrarían dentro del campo de la Literatura por su funcionalidad con la sociedad, una obra literaria representativa Así habló Zaratustra escrito por del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, donde expone sus ideas en forma poética. Los semióticos también aportan una definición de la Literatura, confluye la estructura y la función del lenguaje (Domínguez, 31) por ser un lenguaje propio de comunicación que es el arte. Domínguez concluye que, como solución a las diversidades de defunciones de la Literatura, apuesta por el camino semiótico, «Porque aunque la Literatura cambie de una época a otra, en su descripción deben integrar elementos textuales y extratextuales que se dan en cada época, como caracterizadores del tipo de comunicación artística en que consiste» es la única que podría atenderla variabilidad e integrarse en esa forma cultural. (Domínguez, 33). Los cuentos de Julio Cortázar «creó con sus ficciones un universo propio, un compendio asombroso de conjeturas, espejos, laberintos, paradojas» (Cultura Colectiva, 2014).

La Literatura debe tener su propio espacio, no puede ser mezclada o confundida como relatos de toda índole, inclusive los científicos, creo que a través del tiempo ha emprendido una ardua lucha por ubicarse de forma autónoma, autosuficiente, resalta de forma teórica los componentes que hacen de ella una obra de arte, y no solo eso, sino como funcional, se estructura dentro del lenguaje, el autor no tiene la intención de dar un mensaje explícito al lector, si lo hiciera perdería su riqueza poética, lingüística y artística. La obra no es una cosa dada, es una relación dialógica y una relación intertextual. A cada lectura que se da a la obra, lleva al lector fuera de sus propios límites, lo pone en correlación con otros textos, y las relaciones intertextuales en las que llega a encontrarse lo enriquecen constantemente con nuevos sentidos y significancias. La literatura es atemporal, confluye elementos textuales y extratextuales, una obra literaria de cualquier tiempo puede ser leída y deleitada en cualquier época, no tiene condiciones, así tenemos a la Ilíada de Homero, que en versos cuenta una trama. Actualmente se corre el riesgo de nombrar Literatura a todos los textos que pretenden dar un mensaje, específicamente textos de autoayuda, los bestseller, que son denominados así por su consumo masificado, atrás de éstos están sus autores que suelen tener un blog y que mantienen un público cautivo en las redes sociales. Es de aquí de donde debe mantener su distancia.

Ahora bien, concerniente al canon literario, se entra en otro terreno polémico y discutido por la crítica literaria, porque no concuerdan con los elementos de selección de las obras literarias que las ingresan en este ranking, y que las inmortaliza. A groso modo manifiestan que ningún texto es clásico en el momento de ser producido, a los clásicos lo hacen los lectores y son quienes le dan su permanencia, manteniéndose vigentes en diferentes épocas, y que los lectores no son los receptores pasivos de un discurso inalterable, sino que en cada nueva lectura y en cada nueva circunstancia histórica, asignan a los clásicos una significación y un valor leve o profundamente distintos de los que había tenido antes, es así como muchas obras no son reconocidas en su tiempo como obras literarias, sino después. Una obra considerada menor en una época determinada podrá ser juzgada fundamental en épocas futuras, o viceversa, un cambio de la sensibilidad estética puede relegar a un plano inferior obras o estilos altamente valorados en otras épocas. Tampoco es posible colocar a las obras de acuerdo a un periodo determinado, hay obras que se escriben fuera de sus épocas, o que se mantienen en un sin-tiempo. Cuando una obra queda en el dominio público y sujeta al infinito proceso de la lectura, es como si comenzara a crecer, superando así lo que fue en el momento de la creación, ejemplo de ello sería La Eneida (Virgilio siglo I a.C.).

En el transcurso de la historia han entrado al canon obras que por su valor estético, moral, histórico se mantienen vigentes, y seguramente seguirán ingresando obras que en su momento han sido invisibilizadas como las de autores mujeres. Inclusive las obras literarias latinoamericanas de autores indígenas y que no han sido internacionalizadas por diversos motivos, como el escritor ecuatoriano Eugenio Espejo, fue un poeta netamente neoclásico, una de sus obras de mayor reconocimiento: El Canto a Bolívar (1826).

La definición de lo que es la Literatura siempre ha estado presente en la historia, pero no es hasta principios del siglo XX que toma fuerza y aparecen los teóricos y críticos literarios, para ubicar a la Literatura en un discurso diferenciado del común. Todas las corrientes y movimientos desde el funcionalismo, estructuralismo, semiótico, simbólico, inclusive el estudio del psicoanálisis, ya dan una respuesta de la función y estructura del lenguaje dentro del discurso literario.

La Literatura es de carácter universal, porque manifiesta valores perennes y eternos, sin importar la época que se haya escrito la obra. Es una manifestación del imaginario, se inserta en la cultura a través del lenguaje y de otros modos de simbolización.Literatura.se reivindica a partir de la Literariedad, es decir por sus componentes internos, por su propia construcción.

Y finalmente, en el canon literario, en la selección de las obras, intervienen muchas variables que podrían incidir: las editoriales, la mayor cantidad de publicaciones, quizás la medición de venta, la digitalización, la búsqueda de otras plataformas de difusión fuera de los tradicionales, lo que lleva a repensar y replantear otras formas de escogimiento.

Referencia bibliográfica

Ceserani, R. (2004): Introducción a los estudios literarios, Barcelona, Crítica.

Cultura Colectiva. 100 cuentos de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, 14 junio, 2014 Web.23 octubre 2017

Domínguez Caparrós, J. (2010): Introducción a la teoría literaria, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces.

Llovet, J. (2005): Teoría Literaria y Literatura Comparada, Barcelona, Ariel.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Hello world!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario